Coronavirus: ¿Cómo debería darse la resiliencia y la reconversión en los profesionales de la salud?

Reconversión en los profesionales de la salud por Covid-19

Miedo, angustia, soledad, tristeza, desesperación y abatimiento son algunas de las sensaciones de los profesionales de la salud que se encuentran prestando sus funciones hace meses acechados por la presencia del coronavirus.

Además, están muy preocupados de contagiarse de coronavirus porque tienen compañeros o superiores que están internados por la enfermedad. Y ni hablar de la posibilidad de contagiar a su familia. La falta de reconocimiento por parte de las autoridades y de la población (que no cumple con las medidas de aislamiento preventivo y obligatorio) ayudan a generar esos sentimientos de desesperanza y de desasosiego.

“Hay una gran sensación de resignación por ver que ya la población no acompaña. Y la sensación de soledad es abrumadora.”

“Desde el principio los médicos han estado muy concentrados en su trabajo que en muchos casos no conocían del todo esta nueva patología. Desde un primer momento y en una ascendencia progresiva han puesto su corazón, su inteligencia y su sapiencia para poder resolver los problemas con los límites que da la situación. Y, a la vez, trabajando en algunos lugares muy condicionados por el sistema de salud, la organización e implementación. En muchos casos hubo impotencia y lo que se denomina burn out, el agotamiento por tanta tarea y por estar expuestos a situaciones de riesgo. En una segunda etapa se produjo una despersonalización que puso cierta distancia en el vínculo con el paciente. Y en un tercer momento se produjo una desmoralización y es ahí cuando requieren asistencia psicológica”, explica el doctor Guillermo Fernández Dadam, Especialista en Psiquiatría y Adicciones.

Estrés de los profesionales de salud producto de la pandemia

“La preocupación más grande es llevar el virus a la casa. Hay mujeres que hace casi seis meses que no besan o abrazan a sus hijos. Y cuando te cuentan esas cosas se les llenan los ojos de lágrimas. Hay una gran sensación de resignación por ver que ya la población no acompaña. Y la sensación de soledad es abrumadora. El apoyo lo recibimos de nuestros mismos compañeros, la sonrisa cubierta por el barbijo y la máscara, la palabra que motiva a seguir y el agradecimiento de los pacientes recuperados. Creo que todo los médicos, enfermeros, psicólogos, obstetra y agentes de salud en general si seguimos acá, dándole batalla con esa sensación de haber sido olvidados, es porque realmente amamos lo que hacemos y la vocación de servicio es más fuerte que el covid y el sueldo bajo”, expresa Romina Carollo, licenciada en Psicología Clínica y Psicooncóloga, que desde que llegó la pandemia a la Argentina trabaja tres veces a la semana brindando apoyo psicológico en un hospital municipal de Quilmes.

Transformación y resignificación

María Fernanda Buda, Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta Gestáltica, hace hincapié en los efectos que está teniendo la pandemia para los profesionales de la salud. Ante ese impacto emocional, dice, es fundamental poder cuidar a quienes nos cuidan.

“Recurrir al concepto de resiliencia puede ser muy valioso. Implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las necesidades y de las circunstancias que estamos atravesando. Para esto resulta fundamental aceptar la realidad entrando en contacto con la propia vulnerabilidad, permitiéndonos sentir todo lo que nos sucede, replanteando expectativas y centrándonos en aquellas situaciones que sí podemos modificar. Activar la creatividad, permitiéndonos tomar conciencia de aspectos de nosotros mismos, tal vez, desconocidos (hasta el momento) que nos posibiliten adaptarnos con más flexibilidad a la nueva situación. Y también es crucial desarrollar la capacidad de poder aprender de la experiencia vivida”, dice Buda.

La resiliencia se construye en interacción por lo cual los grupos multidisciplinarios, la asistencia psicológica, la participación en espacios grupales (donde poder expresar y compartir las experiencias personales acompañados por otros, resulta fundamental), crear redes de sostén y contención mutua para poder continuar hacia adelante también es sumamente necesario.

“Las prácticas meditativas como el mindfulness han demostrado ser una herramienta valiosa a la hora de disminuir el estrés, fomentando el autocuidado , desarrollando la capacidad de focalizar la atención en lo que sucede en el momento presente, disminuyendo la ansiedad , generando un espacio interno de auto-observación amorosa y compasiva, cultivando también emociones altruistas. Poder recurrir a distintas disciplinas que permitan expresar lo que sentimos y pensamos, quizás desde un lugar más lúdico, como bailar, cantar, pintar, escuchar música, hacer un deporte, se ha demostrado que activa en nuestro cerebro neurotransmisores capaces de generar sensaciones de bienestar”, agrega Buda.

¿Saldrán más fortalecidos?

“La mayoría seguramente saldrán más fortalecidos porque a través de una sostenida resiliencia van a poder procesar todo esto, pero hay una parte (en otros países se está hablando de un 30%) que sufrirá el síndrome de estrés postraumático con síntomas que, tal vez, pueden aparecer en seis meses o en un año. Cuando ese nivel de agotamiento pasa a un nivel de despersonalización o de distanciamiento con el paciente (cuando se pierde el vínculo) y entra a jugar la desmoralización con la profesión ahí ya tenemos que pensar que esos profesionales tendrán que hacer una terapia de contención”, puntualiza Fernández Dadam.

Para Fernández Dadam, el estado tendrá que tener en cuenta la necesidad de incorporar suficientes recursos económicos, técnicos y humanos específicos para sumar a la labor en Terapia Intensiva. “Serán muy importante la especialización en las disciplinas afines como los intensivistas y los clínicos que forman el equipo de abordaje médico. Y hay otra disciplina fundamental que es la bioética. En esto tendrán que trabajar los grupos de bioética de las instituciones y del estado porque se pondrá en juego la elección, la libertad y la decisión”, sostiene Fernández Dadam.

Para el Dr. Alejandro Palma, Especialista en Psiquiatría y Medicina Legal, las claves de esta transformación serán el reconocimiento de las emociones y su tratamiento integral. “Es así que debemos darnos un tiempo para escucharnos a nosotros mismos y escuchar a quienes nos rodean tratando de ver cómo nos sentimos y que necesitamos. También es importante asimilar nuestras pérdidas y tratar de resignificar las mismas, esto es, ver desde otro punto de vista lo que nos ha tocado vivir y positivizar las enseñanzas que esta pandemia nos ha dejado. Hoy más que nunca, creo todo se puede resumir “en el abrazo del ser querido que nos fue vedado”, que sin duda volverá”, expresa Palma, Coordinador Docente y Profesor Titular de Psicofarmacología y Medicina Legal de la Maestría en Neuropsicofarmacología Clínica – Fundación Barceló.

¿Qué disciplinas aparecerán como relevantes en este contexto? “No creo que haya nuevas disciplinas, sí la profundización de la interdisciplina como es todas las ramas de la medicina, aplicadas a la telemedicina, lo que implica una mayor relación con observar desde la Bioética la relación médico- paciente, el derecho desde lo médico legal, la antropología y la sociología. La psiquiatría y la psicología deberán relevar qué es lo que sucedió en tiempos de pandemia y cuarentena y cómo ello afectó a los seres humanos y los cambios conductuales que nos dejará. Por ejemplo, había un fenómeno en los más jóvenes de tener el mínimo de posesiones, optar por viajar y que el lugar del hogar fuera pasajero y todo esto mostró que el ´hogar es el reino del hombre´, hoy adaptado ´el hogar es el reino de la persona que lo habita´”, finaliza Palma.

Por Alejandro Gorenstein para MiObraSocial

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